JESUCRISTO REDENTOR, de cardenal Isidro Gomá y Tomás.
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Lo que animó a Gomá: dar a conocer a Jesucristo, en el XIX Centenario de la Redención, más si cabe nos ha de alentar hoy. Porque sólo conociendo a fondo a Jesucristo lo podemos amar; y, viceversa, sólo amándolo así, en plena charitas veritatis, podemos conocerlo de veras: único antídoto para no caer ¡o justa justicia de Dios! en la multiforme operatio erroris anunciada por la Sagrada Escritura.
No tratándose de una obra de polémica, a algunos parecerá cosa extraña que la voz autorizada del Cardenal Primado hace pregón de un cúmulo de verdades hoy desconocidas. Tan es así que, en los lugares clave, resulta aterrador tener que constatar que se habla de otro Jesucristo y de otra Iglesia. Enseña Gomá que Ella es la depositaria única y exclusiva de la Sangre de Jesucristo; que fuera de ésta no cabe afirmar ni dignidad humana propiamente dicho, ni gracia santificante; que el reino de Cristo, no siendo de este mundo, en cuanto origen y destinación, es no obstante un título nativo de Jesucristo sobre y en este mundo, además de un derecho inalienable de reconquista, y esto no sólo en determinadas almas sino en las instituciones sociales todas, en las naciones todas; que el odio consumado de la Sinagoga a la Iglesia ha sido el trasfondo histórico permanente e inalterable, frente al cual ha relucido durante los siglos la eficacia de la gracia de Jesucristo Redentor: la santidad de la Iglesia, de su doctrina, de sus sacramentos, de sus obras, de sus mártires...

 

Indice

 Al lector

CAPITULO I

LA ENCARNACIÓN DEL VERBO

Jesucristo, centro de la revelación divina. — En toda ella aparece como Hombre y como Dios. — Culminación, en la historia, del hecho de la Encarnación. — Contrasta con la sencillez de la narración evangélica del mismo. Fórmula de la Encarnación. — Nazaret y la basílica de la Anunciación.

I.    LA ENCARNACIÓN, MISTERIO DE BELLEZA. — Primera armonía: La unión de Dios y el hombre en Jesucristo.—Atracción mutua de Dios y el hombre. — Se juntan en Je­sucristo sin menoscabo de Dios. — Suma amabilidad de Dios en este misterio. — Es la Palabra de Dios que se pronuncia al mundo. — Es la síntesis del mundo visible e invisible. — Es el germen de la gran sociedad de Dios y el hombre: La Iglesia y la Encarnación. — Lección moral. Segunda ar­monía: La Encarnación, luz brillante que ilumina toda la crea­ción. — Jesucristo, cifra y cumbre del mundo. — Tercera armonía: Belleza de Jesucristo. — Es la Suma belleza, como Dios y como Hombre-Dios. — En Él no cabe deformidad. — Es la reversión de todas las cosas a Dios — Lección moral: nuestra transformación espiritual por Jesucristo. — Otras armonías: Belleza en la situación histórica del hecho — Be­lleza en la forma de realizarse el misterio. — Belleza en sus reproducciones artísticas      

LA ENCARNACIÓN, MISTERIO DE FECUNDIDAD. — Es sacramento de la piedad de Dios para con el hombre — ¿Por qué se encarnó el Verbo? — Bienes que de la Encarnación han derivado a la humanidad: Primero: La transformación del amor. — Maravilloso despliegue del amor de Dios en la Encarnación: Sus triunfos. — Segundo: La unión del hom­bre con Dios: Dios con nosotros. — Frutos de esta unión. — La Eucaristía, Encarnación continuada. — Tercero: La trans­formación del hombre por los ejemplos del Verbo encarnado: Pedagogía sublime de la Encarnación — Cuarto: La frui­ción de Dios, término final de la Encarnación del Verbo. — La glorificación de Jesucristo, anticipo de la nuestra. — Responsabilidad que para todos importa este misterio. — Nuestros deberes.

CAPITULO II
EL NACIMIENTO DE JESÚS

Los cuatro Evangelios y el Nacimiento de Jesucristo. — Narración evangélica. — Sus contrastes. — El Gloria in ex­celsis Deo, síntesis de los hechos y misterios del Nacimiento. — La cueva de Belén, punto de referencia de toda la historia.

I.   EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO, GLORIA PARA DIOS. — Qué es la gloria de Dios. — Dios celoso de su gloria. — El Nacimiento se la reivindica. — Primero: Porque con él cum­ple su palabra. — Las profecías del Antiguo Testamento y el Nacimiento de Jesús: su exacto cumplimiento. — Lección moral: Confianza absoluta en Dios. — Segundo: Por el res­plandor de los atributos divinos que en Él brillan. — Huma­nidad y benignidad de Dios. — La misericordia y la justicia. — Tercero: Gloria que Jesucristo da a Dios: es el glorificador máximo de Dios. — Cuarto: Porque es el nacimiento de la vida divina de los hombres, en la tierra y en el cielo: Las sillas vacías y el Nacimiento de Jesús. — Nuestros belenes. — Quinto: Porque empieza la renovación de la faz de la tie­rra, por la victoria que Jesucristo logra sobre Satanás

II.   EL NACIMIENTO DE JESUCRISTO, PAZ PARA LOS HOM­BRES. — Qué es la paz. — La ruina de la paz por el pecado. — Ansias y esfuerzos del hombre para recobrar la paz. — El Nacimiento de Jesucristo es el nacimiento de la paz: Razones: Primera: El Nacimiento y la conciencia de la presencia de Dios en el mundo. — Con Jesucristo ha aparecido la su­prema autoridad y el supremo poder. — El centro de ima­nación del mundo moral. —Segundo: Oficios de Pacificador que viene a ejercer Jesucristo. — Necedad del hombre en re­chazar este principio fundamental de la paz. — Tercera: El Nacimiento es la aparición en el mundo del Sumo Bien a que aspiramos todos. — La paz por la posesión del amado. — Cuarta: Los ejemplos del Rey Pacífico. — Conclusión: Dos momentos interesantísimos de la Misa, que resumen estos dos grandes fines del Nacimiento: La gloria de Dios y la paz para los hombres.

CAPITULO III
EL NOMBRE SANTÍSIMO DE JESÚS

Jesús, esperanza del mundo. — Israel: Los patriarcas. — David. Los profetas. — Los pueblos paganos. — Jesús, Hijo de David.

I.   JESÚS, SALVADOR POR LA PLENITUD DE SU GRACIA. — Jesús, nombre de origen divino. — Su plenitud. — La sal­vación y los nombres de Cristo. — La unión hipostática, gracia que constituye a Jesús Salvador de la humanidad: razón ge­neral. — Todo lo humano ha sido salvado por Jesús. — Jesús Salvador, porque paga nuestra deuda. — Porque aplaca a Dios ofendido. — Porque nos libra de la tiranía de Satanás. — Per­petuidad de la salvación por Jesús. — La salvación por Jesús, profunda y universal. — Los hijos de Jesús Salvador                     

II.  PODER INVENCIBLE DEL NOMBRE DE JESÚS. — El orden externo y social de la salvación. — Presagios del esplendor social de la Iglesia. — Isaías y la triple fuerza del futuro Salvador: Primera: La fuerza de su palabra. — Expansión del Evangelio. — La iluminación del mundo por el nombre de Jesús. — Segunda: La justicia. — Tercera: El poder de Jesús. — Glorificación de la humanidad en virtud de este triple poder. — Renán y el nombre de Jesús. — Conclusión.

CAPITULO IV
LA EPIFANÍA

Diversas epifanías de Jesucristo. — Manifestación de Je­sucristo a los Magos. — Grandeza histórica de esta Epifanía. — Los Profetas y la vocación de los gentiles. — La Epifa­nía es nuestra fiesta: Razón. — Esplendor de la Liturgia en este día: Su antigüedad. — Actitud del hombre ante la manifestación del misterio de Jesucristo.

HERODES. — Síntesis de la narración evangélica de la Epifanía. — Herodes: Su carácter. — Primer aspecto de su conducta con Jesús: su turbación al anuncio de los Magos : Razón. — Teoría de los dos poderes, espiritual y temporal. — Natural concordia entre ellos. —Prevención del poder tem­poral contra el espiritual. — Futura actitud de Jesucristo frente a los poderes temporales. — Profundo respeto que de­bemos a la autoridad espiritual. — Segundo aspecto de la conducta de Herodes: La persecución de Jesucristo. — Proceso de la conducta de Herodes: Su impotencia para perceso de una pasión no refrenada: La fuerza del hábito.—Otro aspecto de la conducta de Herodes: Su impotencia para perder a Jesucristo. — Política de Dios en el gobierno de su Iglesia.     

LOS SABIOS DE ISRAEL. — Consulta que les hace Herodes. — Decadencia de los sacerdotes y doctores de Israel en tiempos de Herodes. — Obstáculos a su fe en Jesucristo: Primero: El concepto materialista de la vida. — Aún perdura la raza de los saduceos. — Inmortalidad de nuestros desti­nos. — Segundo obstáculo: El orgullo del espíritu. — Hu­mildad de la fe e hinchazón de la ciencia humana. — Consecuencias históricas de esta actitud de los primates de Israel

LOS MAGOS. — Lealtad de su pensamiento ante la Epifanía de Jesucristo. — Triple forma en que la manifies­tan. — Primero: Buscan la verdad. — Indicios de ella en las tradiciones de su pueblo: Su eficacia. — Contraste con la conducta de Herodes y la nuestra. — Segundo: Preguntan a quienes la conocen. — Pruebas a que sujetó Dios a los Magos. — Lección que de aquí deriva. — Tercero: Encuen­tro de los Magos con Jesús: Rendimiento de toda su vida ante la verdad hallada. — Sin retrocesos.

CAPITULO V

JESUCRISTO REY

Triple unción que para Jesucristo importa la unión hipos­tática. — Jesucristo, Rey desde su encarnación. — Recono­cimiento histórico de esta realeza. — Enemigos modernos de la realeza de Jesucristo: El laicismo imperante. — El igua­litarismo social y político. — La Encíclica Quas primas.

I.   TÍTULOS DE LA REALEZA DE JESUCRISTO. — Qué es un rey. — El Antiguo Testamento y la realeza del Mesías. — Texto paulino de la Epístola de la Fiesta de Jesucristo Rey. — Título primero: Su igualdad de naturaleza con Dios. — Jesucristo Dios; Unigénito del Padre; Idea única; Creador con el Padre, que todo lo sostiene y gobierna con Él. — Título segundo: Jesucristo Rey como Hombre-Dios. — Ab­soluta preeminencia de Jesucristo sobre todas las cosas por la plenitud de la divinidad que en Él mora. — Título tercero: El Redentor. — Jesucristo, fuerza de Dios, que "recompra" y "reconquista" al mundo. — Título cuarto: Jesucristo, Autor de la Iglesia de la que es Cabeza.

II.   NATURALEZA DEL REINO DE JESUCRISTO. — Interro­gatorio a que Pilatos somete a Jesucristo: "Mi reino no es de este mundo." — Su diferenciación de los reinos de la tie­rra. — Origen de sus poderes. — Su objetivo. — Su esen­cia. — Es un reino espiritual sobrenatural. — Amplitud de este reino. — No es una simple escuela. — Lo abarca todo, en el orden individual y social. — Sus relaciones con los rei­nos y poderes de la tierra: Identidad de vasallos. — Conse­cuencias que de ello derivan: Los poderes de la tierra deben dejar en libertad a Jesucristo Rey. — Deben cederle el lugar que le corresponde en las almas y respetar las conciencias. — Deber que tenemos todos de preferirle en los conflictos de conciencia y de dilatar cada día más su reino.   

III.   CARACTERÍSTICAS DEL REINO DE JESUCRISTO. — Es el reino de la verdad y de la vida: Razones. — Reino de la santidad y de la gracia. — Reino de la justicia, del amor y de la paz: insinúanse las razones. — Conclusión.        

CAPITULO VI

JESUCRISTO SACERDOTE

El sacerdocio, institución universal. — Su naturaleza. — Sus orígenes. — El sacerdocio en la antigüedad : En la re­ligión patriarcal ; en los pueblos paganos. — El sacerdocio en la religión mosaica, prefiguración del sacerdocio de Jesucristo.

I.   JESÚS, SACERDOTE TIPO. — Teología del sacerdocio de Jesucristo según la Carta a los Hebreos. — Primera condición: Ser hombre. — Dios no puede ser sacerdote: La Encarnación. — Jesucristo, hombre como nosotros: Confianza que debe inspirarnos su mediación sacerdotal. — Segunda condición: La vocación de Dios: la exige la misma naturaleza del sacerdocio. — Lo vocación sacerdotal de Jesucristo: Se identifica con el hecho de su filiación divina. — Razón histórica de esta vocación: Es una exigencia de su legación divina. — Testimonios bíblicos de esta vocación. —Tercera condición: La consagración sacerdotal. — Se ob­serva en todos los pueblos. — La consagración del sacerdote aarónico. — Consagración sacerdotal de Jesucristo por el hecho de la unión hipostática. — Testimonio del mismo Jesu­cristo. — El carácter sacerdotal de Jesucristo. — Perenni­dad de su sacerdocio. — Cuarta condición: Santidad e inmortalidad del sacerdocio de Jesucristo. — Su santidad Testimonio del Apóstol. — Su inmortalidad: Razón. — Quinta condición del sacerdocio de Jesucristo: Lo es según el orden de Melquisedec. — El sacerdocio católico, participación del de Jesucristo: Su dignidad.

II.   JESÚS, SACERDOTE TIPO EN SUS FUNCIONES. Cuáles son éstas, según el Pontifical Romano. — Todas se re­ducen a la mediación. — Jesucristo desempeñó todas las funciones sacerdotales. — La principal de ellas es la oblación sacrificial. — El sacrificio de Jesucristo: El hecho. — Vida sacerdotal de Jesucristo. — Primer aspecto del sacrificio: La dedicación de la víctima. — Jesucristo, Víctima "santi­ficada". — Segundo aspecto: La libertad del oferente: Jesu­cristo, Víctima voluntaria. — Tercer aspecto: La acepta­ción por parte de Dios: Cómo fué aceptado el sacrificio de Jesucristo. — Caracteres específicos del sacrificio de Jesucris­to: Es la oblación única. — Lo es en la forma, en la efi­cacia, en su realización histórica, en su unicidad numérica. — Es sacrificio definitivo: Por su eficacia. — Porque es el sello del pacto definitivo. — Porque incorpora definiti­vamente los hombres a Dios. — Es sacrificio eterno: Porque perdurará por todos los siglos en la tierra. — Y en el cielo. — Los Pontificales eternos de Jesucristo en el cielo. — Visión del Apocalipsis.

CAPITULO VII

JESUCRISTO MAESTRO

Jesucristo, Maestro por antonomasia: Testimonio que da de sí. — El testimonio de la historia. — Exigencia antro­pológica de un magisterio universal e infalible. — Cómo Dios lo ejerce por sí y por sus profetas en la antigüedad. — Esperanza de Israel en un futuro Maestro: Testimonios bíblicos. — "Yo soy, el que hablo contigo".                        

I.       LA INTELIGENCIA DE JESUCRISTO. — En Él hay la in­teligencia divina y la humana. — Prueba escrituraria de la inteligencia divina de Jesucristo. — Una explicación metafísica de la generación eterna del Verbo de Dios. — Consecuencias que derivan en orden a la inteligencia divina de Jesucristo: Es la Sabiduría subsistente. — El ámbito de su saber es infinito. — Claridad que de estos principios reciben algunas páginas del Evangelio. — La inteligencia humana de Jesucristo: Por qué la tuvo. — Potencia intelectual de Jesucristo como hombre. — Supera a la de toda criatura: Razón fundamental. — Otras razones: El poder creador de Dios. — La unión sustancial con el Verbo de Dios. — La ciencia de visión en Jesucristo: Lo que ella importaba. — La ciencia infusa y la experimental.

II.     LA DOCTRINA DE JESUCRISTO. — La ciencia y la doc­trina de Jesucristo: Razón de su diferencia. Origen de la doctrina de Jesucristo: Es celestial y divina. — Es san­tísima. — Su comparación con la de los famosos maestros. — Con la de los Vedas. — Es luminosísima: Demostración múltiple. — Es trascendental y universal  

III.   LA PEDAGOGÍA DE JESUCRISTO. — Dificultad de ana­lizarla, por la forma y ambiente en que enseñó su doctrina. — Caracteres de la pedagogía de Jesucristo: Dignidad y sereni­dad. — Autoridad imperativa: Ejemplos. — Rectitud infle­xible. Claridad meridiana. — El amor en la pedagogía de Jesucristo. — Mundo intelectual creado por el magisterio de Jesucristo.

CAPITULO VIII

ASPECTOS HUMANOS DE JESÚS

Jesucristo, hombre como nosotros. — Necesidad de estu­diarle bajo los aspectos divino y humano: Inconvenientes que han derivado de hacer lo contrario. — La iglesia y la teo­logía bajo este respecto. — La ciencia católica moderna.

I.       LA PERSONA DE JESUCRISTO. — Alma y cuerpo del hom­bre: La persona humana. — Origen de alma y cuerpo. — Aplicación de esta doctrina a Jesucristo: Principios generales. — Consecuencia de la absoluta unidad de persona en Je­sucristo. — Aplicación dé la doctrina católica a algunos pasajes del Evangelio: En el aspecto divino: En el humano:  En ambos aspectos a la vez.   

II.     ALMA Y CUERPO DE JESUCRISTO. — Su inteligencia: ¿Ignoró algo Jesucristo? — Su voluntad: Rectitud absoluta. — ¿Tuvo Jesucristo alguna imperfección moral? ¿Pudo tenerla? — Gethsemaní: "Pase de mí este cáliz..." — Poder del alma de Jesucristo: ¿Fué omnipotente como tal? — Lo que Jesucristo pudo por sus propias energías, naturales o sobrenaturales. — En Jesucristo reside la omnipotencia: Diversas formas de ejercerla, según el Evangelio. — El cuerpo de Jesucristo: Sobre su hermosura: Doctrina de santo To­más. — Razones de conveniencia respecto a la belleza del cuerpo de Jesús. — Defectos del cuerpo de Jesucristo. — Principio general       

III.   PASIONES Y CARÁCTER DE JESUCRISTO. — Doble sen­tido de la palabra "pasión". — El cuerpo de Jesucristo fué pasible. — ¿Tuvo Jesucristo pasiones? Principio de santo Tomás. — Teoría de las pasiones: Jesucristo las tuvo todas. — Tristeza, temor, admiración, ira, amor sensible: Doctrina de santo Tomás. — El temperamento: Carácter de Jesucris­to. — Rectitud absoluta de conciencia. — Firmeza de su vo­luntad. Bondad de su Corazón. — Dignidad soberana de Jesucristo            

IV.    LAS RELACIONES HUMANAS DE JESUCRISTO. — Convivencia social de Jesús. — Notas generales de su trato: La delicadeza y el amor. — Relaciones con su santísima Ma­dre, con su Padre legal, con sus parientes. — Relaciones con la patria. — Con la autoridad. — Con el pueblo. — Re­laciones con los amigos: La casa de Lázaro. — Relacio­nes con la naturaleza : Su utilización en sus discursos

CAPITULO IX

LA ÚLTIMA CENA

Importancia de la Cena en la vida de Jesucristo. — Soli­daridad con el discurso de Cafarnaum. — Y con la celebra­ción de la Pascua. — Interesantes episodios de la Cena. — Trascendencia histórica de la Cena               

I.          LA CENA ANTIGUA Y LA NUEVA. La Pascua: Su institu­ción y su rito. — Su sentido prefigurativo. —Importancia de la Pascua entre los judíos. — Razón ciel simbolismo pascual. — Los dos corderos en la Cena de Jesús. — Carácter religioso de la cena judía. — La Cena nueva: "Éste es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre". — La presencia real. — El cumplimiento de una promesa. — La perpetuidad de la presencia real                    

II.      EL SACRIFICIO NUEVO. Relación de la Cena nueva con el sacrificio pascual: La cancelación del Testamento viejo. — Relación entre la Cena y la Cruz: Institución del sacrificio nuevo: Oblación y consumación del sacrificio de Jesucristo. — Relación entre la Cena y la Misa. — La Cruz, la Misa y la Cena.

III.     ALGUNAS CIRCUNSTANCIAS DE LA CENA. — Circuns­tancias de carácter personal: Judas, Juan, Pedro: El Pri­mado y la Eucaristía. — Circunstancias de hechos: El la­vatorio; su simbolismo. — La traición de Judas; la comu­nión sacrílega. — Otras circunstancias: Los discursos de Je­sús. — La oración sacerdotal               

CAPITULO X

GETHSEMANÍ: LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

Al huerto de los Olivos. — Gethsemaní: Simbolismo místico. — Congojas del alma de Jesús. — La oración. — El misterio de la Sangre de Jesucristo                 

I.          RELIGIÓN Y SANGRE. — Universalidad de la religión, del sacrificio y del derramamiento de sangre. — La sangre en la religión patriarcal y mosaica. — La sangre en los sa­crificios paganos. — Funciones vitales de la sangre y su im­portancia en relación con el valor religioso de los sacrificios cruentos. — "Este cáliz es el Testamento Nuevo en mi sangre... "           

II.           LA SANGRE DEL TESTAMENTO NUEVO. — Es la Sangre de un pacto nuevo. — Los tres pactos legales y la sangre con que quiso Dios sellarlos. — Abraham y la circuncisión. — Moisés y las víctimas legítimas. — Jesu­cristo y la Sangre del Testamento nuevo. — El Testamento Nuevo: Es el Evangelio en toda la amplitud de su compren­sión. — Compromisos que para nosotros importa este Pacto o Testamento de Jesucristo

III.     SUS FRUTOS: PAZ Y LIBERTAD, SANTIDAD Y GLORIA. — Condiciones del pacto por parte de Jesucristo: Primera: La reconciliación de Dios y el hombre. — Impotencia de todos los sacrificios cruentos fuera del de Jesucristo. — La San­gre del "Cordero incontaminado". — Segunda: La liberación del poder de Satanás. — Tercera: La ablución de nuestros pecados: La santidad social de la Iglesia. — Cuarta: La glorificación. — Maravilloso proceso de la salvación del hombre por la sangre

IV.    GENEROSIDAD DE JESUCRISTO EN DAR SU SANGRE. — Inmolación perpetua en espíritu, de Jesucristo. — Tes­timonio de san Pablo. — De Jesucristo mismo. — Totalidad de la efusión de su Sangre. — El Cáliz de la Sangre en el Sacrificio y en el Sacramento de la Iglesia. — "Si no bebiereis la Sangre ciel Hijo ciel Hombre..."

CAPITULO XI

ECCE HOMO! JESUCRISTO, EL HOMBRE TIPO

La escena del Pretoria. —El error de Pilatos. — Sus esfuerzos para salvar a Jesús. — Exégesis del "Ecco Homo".

I.        JESUCRISTO, PERFECTÍSIMO EN SÍ MISMO. — Perfec­ción del primer hombre, en cl cuerpo y en el alma. — Su ruina. — Ecce Adam... La predestinación de Jesu­cristo a la filiación divina. — Misterio de esta predestinación. — Sus consecuencias en orden a la perfección de Jesu­cristo. — La inteligencia y la voluntad de Jesucristo. — Armonía de sus facultades sensitivas. — Plenitud de la gra­cia de Jesucristo. — Los Carismas y Dones en Jesucristo. — Es nuestro Hermano: profundo contraste entre Él y nosotros

II.       JESUCRISTO, MODELO DE TODO HOMBRE. — La imi­tación de Jesucristo, ley fundamental de nuestra vida. — Nuestra predestinación en Cristo y según Cristo. — Jesucristo, ejemplar único de perfección. — Ejemplar insustituible. — Ejemplar que trabaja con nosotros nuestra perfección. — Maravillas de la gracia. — Nuestra transfor­mación por Jesucristo. — Ejemplaridad ele la vida santísima de Jesucristo. — Su irradiación a través de los tiempos. — Nuestra responsabilidad: Teoría paulina de nuestro creci­miento en Jesucristo. — Christianus, alter Christus.

CAPITULO XII

JESUCRISTO EN CRUZ. — SU DIVINIDAD

El suplicio tremendo de la cruz. — La Pascua judía. — La crucifixión de Jesús. — Jesucristo en cruz. — Honores que la naturaleza rinde a Jesús crucificado                        

I.       TESTIMONIO DE LA PROFECÍA. — Prefiguración pro­fética de Jesucristo. — Naturaleza de la profecía. — Con­vergencia de las profecías en la pasión de Jesucristo. — Pre­figuración múltiple de la salvación por la Cruz. — Judas: Su acción villana: Profecía de Zacarías. — Episodios en la casa de Caifás: Profecía de Isaías. — Los Salmos y la pasión de Jesucristo. — El Salmo 21: Maravillosas coincidencias con la crucifixión de Jesucristo. — Otras profecías relativas a la pasión del Señor. — Lecciones que derivan del testimonio divino de la profecía sobre la divinidad de Jesucristo cruci­ficado                      

II.      EL TESTIMONIO DEL, MILAGRO. — Conveniencia de que el milagro atestiguara la divinidad de Jesucristo en su pasión. — Naturaleza del milagro. — Es prueba irrecusable de la verdad por Él atestiguada. — Las tinieblas. — El velo del templo. — El terremoto. — La resurrección de los muertos. — Fuerza demostrativa y absoluta verdad histórica de estos prodigios. — Consecuencias en orden a la vida cristiana: La devoción a Jesucristo crucificado. — Nuestra crucifixión con Jesucristo. — Vindicación del honor de Jesucristo crucificado. — Apostolado por Jesucristo crucificado                  

CAPITULO XIII

AGONÍA DE JESUCRISTO. LAS SIETE PALABRAS

La Cruz, centro de la historia humana. La piadosa con­memoración de las Siete palabras que pronunció Jesucristo en la Cruz. — Santa oportunidad de esta práctica. PRIMERA PALABRA : Descripción de la agonía de Jesucristo. La mise­ricordia del perdón. Exégesis de la primera palabra. — Lección que de ella deriva. — SEGUNDA PALABRA. — Espectáculo de los tres crucificados en la loma del Calvario. — Actitud de los dos ladrones para con Jesucristo. — El misterio de la libertad y la gracia en las actitudes opuestas de los dos facine­rosos. — Premio al buen ladrón. — Necesidad de oír la voz de Dios que nos llama. — TERCERA PALABRA: María al pie de la Cruz. — "Mujer, éste es tu hijo." — El Edén y el Calvario. — María, Madre de Dios y de los hombres. — Razo­nes de su maternidad de adopción: Su consentimiento en la Encarnación y en la muerte de su Hijo. — Su "compasión" con Jesucristo crucificado. — La promulgación de la mater­nidad de María. — Deberes de correspondencia a tal Madre. — CUARTA PALABRA: El Salmo 21. Desamparo de Jesucristo crucificado. — Refútase a Calvino y Renán. — Glosa a la cuarta palabra de Jesús. — Nuestro abandono por las cria­turas y nuestro abandono de Dios. — Para bien morir. — QUINTA PALABRA: La sed de Jesucristo: razones fisiológicas. El brebaje. — Simbolismo múltiple de la sed de Jesús. — Sed múltiple que debiera atormentarnos. — SEXTA PALABRA: Con­summatum est. No es grito de desolación. — Sentido múl­tiple de esta palabra: Se ha consumado la prevaricación y el pecado. — Se acabaron las figuras. — Se consumó cl sacri­ficio eterno. — Y la victoria de Jesucristo. — Y la lección del Evangelio. — Consumóse la obra del Artista Jesús, la santa Iglesia. — Anhelos del alma. — SÉPTIMA PALABRA. — Jesús muere cuando quiere y cómo quiere. — El espíritu de Jesucristo. — La séptima palabra en la Liturgia. — La muerte de Jesús. — Presagios de inmortalidad.

CAPITULO XIV

MUERTE DE JESUCRISTO: LA REDENCIÓN

La muerte. — Razones porque parece no debía hacer presa en Jesús. — Contra ellas está el hecho de su muerte. — Razón teológica de la muerte de Jesucristo: La sustitución del pecado. — Jesucristo, sustituto universal de los pecadores

I.      EFICACIA DE LA MUERTE DE JESUCRISTO. — Terribilidad de la muerte por crucifixión. — La muerte de Jesús, acto de libertad suprema. — El mérito, fruto de la libertad. — Lo que Jesucristo mereció con su muerte: Primera, su exaltación personal. — La exaltación, correlativa de sus humillaciones. — Lección de vida cristiana. — Segundo: La gloria de una familia inmensa. — Jesucristo, Padre de la generación de vivien­tes según Dios, por el hecho de su muerte. — Responsabilidad personal y social que ello importa. — Tercero: Para nosotros mereció la vida sobrenatural. — Naturaleza de esta vivificación por la muerte de Jesucristo. — Cuarto: Nos ha reconciliado con Dios, nos ha librado de la culpa y de la pena, nos ha con­quistado la gloria                        

II.      EJEMPLARIDAD DE LA MUERTE DE JESUCRISTO. — Nos enseña a preparar nuestra muerte con nuestra vida. — A acep­tarla voluntariamente. — Y a huir del pecado, estipendio de la muerte. — Humildad, fortaleza, serenidad y caridad de la muerte de Jesucristo. — Memento mori

CAPITULO XV

LA LANZADA. EL CORAZÓN DE JESUCRISTO

Jesucristo muerto. — Cuerpo y alma unidos a la divinidad. — El alma baja al limbo. — La ley romana y la judía acerca de los cuerpos de los crucificados. — "No le quebrantaréis ningún hueso". — La lanzada, "golpe de gracia". — La tra­dición cristiana y la lanzada

I.     EL CORAZÓN DE JESÚS Y LA IGLESIA. — El cora­zón, relicario de la vida. — El Corazón de Jesucristo, vaso y símbolo de su amor. — La Iglesia brotó del Corazón de Jesús: Doctrina de la Iglesia. — La Iglesia, Esposa de Jesucristo. — Belleza de la Iglesia: El agua y la sangre del costado de Cristo. — Ut lyra Christus. La fuerza, la santidad, el orden de la Iglesia. — Rebasa los límites de las concepciones utó­picas de orden social. — Amor que debemos a la Iglesia.

II.    EL CORAZÓN DE JESÚS Y LA GRACIA. — La tierra nueva y los hombres nuevos. — El amor engendra semejanza: La gran ley del Cristianismo es hacernos semejantes a Jesu­cristo. — La gracia, principio de nuestra semejanza con Dios, brota del Corazón de Jesucristo. — Naturaleza de la gracia. — De su plenitud todos hemos recibido.La gracia hermosea como la luz: Santo Tomás. — Fuera de la gracia no hay ver­dadera grandeza para el hombre. — Aprecio de la divina gracia.

III.     EL CORAZÓN DE JESUCRISTO, CENTRO DEL AMOR DEL MUNDO. — La gracia nos hace "consanguíneos" de Jesucristo. — Jesucristo es nuestro Padre, nuestro Hermano, nuestro Esposo. — Jesucristo, el más amado de los hombres. — Mani­festaciones de este amor                   

IV.        EL CORAZÓN DE JESÚS Y LA UNIDAD DE PLEGARIA. — La oración de Jesucristo: El Evangelio. — Por qué oró? — Relación entre la plegaria y el corazón. — Jesucristo, persona grata et benedicta, representante universal de los hombres. — Jesucristo, cabeza de la Iglesia. — La Iglesia y la oración de Jesucristo. — La oración de la Iglesia en la historia. — El Corazón de Jesús, "sagrario" de la plegaria de la Iglesia. — Nuestra oración personal y el Corazón de Jesús.

CAPITULO XVI

LA RESURRECCIÓN

Actitudes de los advesarios del Cristianismo ante cl hecho de la resurrección de Jesús. — Capital importancia de este hecho: Sus contradictores en la historia. — Razones de con­gruencia de la Resurrección

I.        JESUCRISTO RESUCITÓ. — Jesucristo murió en la Cruz: Inutilidad de las razones contrarias. — Razones que confirman el hecho: El testimonio de los Evangelios. — Luz que arroja la concordia evangélica..— La lanzada. — Argumento cumu­lativo. — El hecho del Cristianismo, prueba apodíctica de la resurrección de Jesús. — Relación íntima entre la predica­ción apostólica y el hecho de la Resurrección. — Fuerza apolo­gética de este hecho. — Valor de prueba de los testigos de la Resurrección. — La historia evangélica. — Las apariciones: Su fuerza demostrativa. — Inutilidad de las razones contrarias al hecho. — Naturaleza del cuerpo glorificado de Jesucristo

II.      VALOR DE LA VIDA CRISTIANA DE LA RESURRECCIÓN. — La Resurrección, argumento invicto de nuestra fe. — Las profecías de Jesús sobre su Resurrección: Las metá­foras del templo y del cetáceo de Jonás. — Revelación directa del hecho por Jesucristo. — La Resurrección, argumento de nuestra esperanza: Inutilidad de la vida cristiana si Jesucristo no resucitó. — La ley de la muerte y la de la vivifi­cación. — La resurrección de las almas obra de la resurrec­ción de Jesucristo: Doctrina de santo Tomás. — Transfor­mación gloriosa de nuestro cuerpo en la Resurrección. — La resurrección de Jesucristo exige nuestra resurrección espiritual. Dos formas de resucitar. — Teoría de nuestra muerte y resurrección místicas, según el Apóstol: Teología ascética del bautismo. — Consecuencias de nuestra muerte mística, según san Pablo: Primera: Destruir el "cuerpo de pecado". — Segunda: Conmorir y convivir con Jesucristo. Tercera: La inmortalidad espiritual. — Cuarta: Vivir con Dios en Jesu­cristo nuestro Señor. — La Liturgia pascual y la teoría de san Pablo. — Maravilloso desarrollo del hecho de la resurrección de Jesucristo. — La Pascua eterna.      

CAPITULO XVII

JESUCRISTO EN EL CIELO

Relación entre la resurrección de Jesucristo y su Ascensión en el hecho histórico. —Idem en su ejemplaridad. Razones de la dilación del regreso de Jesucristo al cielo. — Magnificencia de la Ascensión. — Razones de ésta    

I.        LA ASCENSIÓN: TRIUNFO DE JESUCRISTO. — Predicciones de Jesús sobre su Ascensión. — Triple triunfo de Jesucristo en su Ascensión: Primero: Va de la tierra al cielo. — Sube con todo el botín conquistado. — Ley de la ejemplaridad de la Ascensión del Señor. — Transformación que en el mundo ha obrado el anhelo del cielo. — Último episodio de la historia humana según san Pablo. — Segundo: Por la forma de su As­censión. — Sube como Hombre-Dios. — Transformación que obrará en nuestro cuerpo por exigencia de nuestra predestina­ción. — Tercero: Por la fuerza con que subió al cielo. — Sube como hombre por "la fuerza de la gloria", y especialmente por su virtud divina. — Cuarto: Por el lugar adonde va. — Espectáculo inefable de la entrada de Jesucristo en cielo.

II.     A LA DIESTRA DEL PADRE: PREEMINENCIA DEJESUCRISTO. — Las Escrituras y la "sesión" de Jesucristo a la diestra del Padre. Significado de las palabras "sesión" y "diestra del Padre", en sentido general y más estricto. Cómo está Jesucristo sentado a la diestra del Padre. Consecuencias que derivan de esta posición única de Jesucristo: Primera: Su gloria: Descripción del Apocalipsis. — Segunda: Su beatitud, inmensa, íntegra, como de naturaleza unida sustancialmente a una persona divina. — Tercera: Potestad regia de Jesucristo: Plenitud del poder imperial que le reconocen los Escritos Apostólicos. — Cuarta: Sus poderes judiciales. — Amplitud sobre toda ley y sobre toda libertad

III.   EN EL CIELO : EL MEDIADOR. — Jesucristo en el cielo continúa su acción sacerdotal o de mediación. — Textos pau­linos. — Primero: Por la función permanente de propiciación y justificación por la que sigue influyendo en la vida de la Iglesia. — Segundo: Como Abogado que defiende nuestra causa ante el Padre y Mediador de nuestra plegaria. — Tercero: Por su oración: Forma de la plegaria de Jesucristo en el cielo. — El juicio final

CAPITULO XVIII

JESUCRISTO EN LA HISTORIA

Continuidad histórica de Jesucristo después de su Ascen­sión: " Jesucristo hoy, ayer y por todos los siglos". — Razones de este capítulo. — Adquieren mayor fuerza por la actual per­secución de Jesucristo entre nosotros. — Valor apologético de este capítulo                     

I.       JESUCRISTO, TRIUNFADOR DE SUS ENEMIGOS. — Su primera victoria: Sobre el poder judío. — Lucha secular entre Je­sucristo e Israel.— En los primeros siglos: san Pablo, glorioso trofeo de Jesucristo. — En la Edad Media. — En los tiempos posteriores. — Et ira populo huic: La sangre de Jesucristo sobre Judá. — Diversos aspectos de su ruina. — Segunda victoria: Sobre los dioses del paganismo. — Antítesis profunda entre la religión del Imperio y la de Jesucristo. — Idem entre moral y moral. — Las fórmulas "draconianas" de que se acusa al Cristianismo. — Fuerza apologética de este argu­mento. — Tercera: El martirio. — Grandeza del hecho del martirio. — La Iglesia no vive de su historia, sino de su vigor interno. — Cuarta victoria: Contra toda suerte de herejías. — Rápido bosquejo de las principales. — Especialísima providen­cia de Dios sobre su Iglesia. — Quinta: Victoria sobre las grandes construcciones científicas de los tiempos modernos.

II.      JESUCRISTO VIVIFICA A SU IGLESIA. — Primer argumen­to: El ascetismo cristiano en cuanto es un hecho histórico in­negable. — La espiritualidad cristiana, prolongación del espíritu de Jesucristo en la sociedad que fundó: Harnack. — Factores de la espiritualidad cristiana. — Las grandes líneas del asce­tismo católico. — La santidad del pueblo. — Los santos, gi­gantes del ascetismo católico. — Segundo argumento: Jesucristo vive en su jerarquía: Error protestante. — Tercero: Jesucristo se sobrevive en el culto de su Iglesia. — La presencia real. — Los sacramentos. — Cuarto: Jesucristo se sobrevive en el arte católico. — Fuerza de vida de nuestro arte religio­so. — Quinto: Jesucristo se sobrevive en la transformación que ha obrado en el mundo en el orden social y político. — Rápido bosquejo de los principios del Catolicismo en este punto.              

III.   JESUCRISTO TRASCIENDE SOBRE TODO LO HUMANO. — Sentido de la palabra "trascendencia". — Primera razón: Je­sucristo es el único que sostiene la intervención sobrenatural en la historia. — Milagros y profecías en el Catolicismo. — Segunda: Jesucristo trasciende por su Evangelio. — El inmenso acervo de verdad que se ha sistematizado alrededor del Evangelio. — Distancia enorme de la perfección de la doc­trina católica sobre cada una de las doctrinas humanas y sobre todas ellas en conjunto. — Tercera: Trascendencia de la per­sona y religión de Jesucristo sobre todas las formas de la civilización. — Relatividad de todas ellas en comparación con el Catolicismo. — Razón de ello. — Cuarta: El Papado, corno signo histórico de la trascendencia de Jesucristo sobre todas las civilizaciones. — Naturaleza del Papado y sus fun­ciones en la historia. — Su influencia en todo, derivada de los poderes sustantivos que recibió de Jesucristo. — Quinta: Tras­cendencia de Jesucristo por su amor. — Primacía absoluta del amor de Jesucristo y a Jesucristo. — Sexta: Trascendencia dell odio contra Jesucristo. — Es un fenómeno único en la his­toria. Ejemplos. — Séptima: El testimonio de los adver­sarios de Jesucristo. — Jesucristo, "Dios sobre todo", onto­lógicamente y por su función capital, que es la Religión.